Entre vidas marcadas por giros y reinventos
- elceiboportal
- 9 jun.
- 8 min de lectura
Por Aldana Azcué
Hoy la falta de empleo se soluciona agarrando la moto y saliendo a poner el cuerpo, en soledad, en mundo de trabajadores sin representación, donde el héroe es el dueño de la plataforma que te permite la oportunidad de no depender de nadie más —y de nadie menos— que de vos.

En un contexto de aumento de despidos, salarios muy por debajo de la línea de pobreza, pluriempleo y recesión económica el empleo formal es un privilegio en la era Milei, actual Presidente de la Nación Argentina. Frente a este escenario los servicios de plataformas, tanto de viajes o como cadetería, se ofrecen como una alternativa laboral de rápida incorporación, relativamente rentable y que le permite a cada trabajador “ser su propio jefe”. Así es la historia de Charly y de Leandro, a quienes nos acercamos para que nos cuenten en profundidad sobre las condiciones laborales que se generan en estos servicios mediados por empresas digitales.
A Charly me acerqué un mediodía muy frío, de esos donde el sol se esconde y deja la ciudad a la deriva. Él volvía de entregar un pedido cuando me anime a interrumpirlo. Le pregunté si estaba dispuesto a hacerle una pequeña entrevista hablando sobre su trabajo, me puso como condición que lo dejara hablar mal de la aplicación y aceptó.
Tiene de foto de perfil en whatsapp una imagen de Vladimir Putin y Kim Jong-un (presidentes de Rusia y Corea del Norte, respectivamente) porque, según él, “ellos imponen respeto por sus naciones, cuidan a su gente y no los vulneran”. Es recientemente abuelo por primera vez, vive solo, prepara la cena escuchando audiolibros de mangas, tiene cuatro perros y hace cadetería porque lo suyo es estar en la calle, explica mientras me pasa el mate.
Hace un poco más de un año trabaja en Pedidos Ya. Antes era mecánico hidráulico pero lo dejó porque no le gustaba estar encerrado y cargando con las responsabilidades que demanda el taller. Entonces invirtió para ponerse un kiosco con un amigo justo durante el traspaso de gobierno de las últimas elecciones presidenciales y lo demás es historia. Se compró una moto para laburar de cadete y está conforme con la ganancia, pese a que cada tanto la plataforma pone en desventaja a los trabajadores para beneficiar al consumidor o a sí mismos. “Cada cupón de descuento que le dan al cliente, ese mismo porcentaje se lo quitan a quien hace el envío”, asegura Charly.
Explica que los turnos son de tres horas cada uno y él toma tres turnos por día. De la ganancia no se queja, dice que gana más o menos lo mismo que un empleado de comercio por casi la misma cantidad de horas. Además, también le gusta ser él quien decide cuántas horas trabaja por día. Si tiene un rato libre se va al parque a desconectar un rato y después vuelve a la moto.
Sin embargo, dice que dejó de ser igual de rentable que era hace unos años atrás por varios motivos. Por un lado, por la cantidad de oferta de cadetes y, por otro lado, porque los pedidos bajaron considerablemente en los últimos meses.
Lo que percibe en la calle no está nada lejos de la realidad: según la Agencia de Noticias de Entre Ríos, las plataformas digitales saturaron su capacidad de absorción laboral y la sobreoferta de choferes y repartidores empuja a la baja la rentabilidad por viaje o pedido. En diciembre de 2025 un repartidor necesitaba completar 454 pedidos en promedio para alcanzar el costo de la Canasta Básica Total de un hogar de cuatro personas, según el “índice APP” de la Fundación Encuentro.
—Lo que me tiene indignado son sus normas que varían constantemente y sin previo aviso. El otro día me pasó que agarre por una ruta diferente a la predeterminada para llegar más rápido y la aplicación me lo tomó como robo porque me alejé más kilómetros de lo estipulado. Admito que fue mi error, pero no tengo manera de comprobar que no me lo robé. Si bien tuve que hacer el papeleo correspondiente, me bajaron de categoría por ese error y ahora estoy cobrando menos. Y no podemos hacer nada porque ¿a quién le vamos a reclamar? si los dueños están en cualquier parte del mundo y nosotros no estamos organizados.
A pesar de ser víctima de la despersonalización de estas empresas, es decir, no saber quien es el se queda con el otro 20% de tu viaje o pedido, no considera la posibilidad de que en nuestro país se lleve a cabo algún tipo de regulación estatal: “no son todos lo mismo (los políticos) pero a grandes rasgos ellos también buscan su propio beneficio y ahí podemos perder nosotros”.
En cuanto a las condiciones laborales dice que es un trabajo que no es para cualquiera, que hay que sacrificarse mucho, poner el cuerpo, saber estar en la calle, bancarte los malos tratos, que te hagan perder el tiempo, lidiar con la irracionalidad de los clientes muchas veces. “El otro día me pidieron un palo de escoba y lo tuve que cancelar obviamente, porque se pone en riesgo mi seguridad arriba de la moto. La gente no toma dimensión de que del otro lado hay una persona, o directamente no les importa, lo cual es peor”.
Uber como respuesta a la falta de empleo formal
Leandro es graduado de la Licenciatura en Trabajo Social y trabaja como conductor de Uber hace un año y cuatro meses porque todavía no consigue trabajo de lo que estudió. Oriundo de Concordia, se vino a la capital provincial a comenzar su formación superior.
En el mientras tanto se puso un emprendimiento de cocina junto con un compañero que le permitía trabajar y estudiar sin problemas por un tiempo. En un determinado momento dejó de ser rentable el negocio y decidieron abandonarlo y comenzó un trabajo de media jornada de lunes a sábado como operador de Call Center en un estudio de abogados de la capital entrerriana. El tiempo pasó y finalmente pudo graduarse de su carrera elegida en base a lo que él considera su vocación.
Sin embargo, en los tiempos que corren es cada vez más difícil entrar al mundo del empleo formal, tengas la formación que tengas. Y si la tenés, es probable que no te alcance para poder vivir únicamente de eso. Es por esta combinación de motivos que decidió sacar un crédito y con la ayuda económica de sus padres se compró un auto usado para complementar su trabajo de media jornada arriba del auto.
Hace los viajes seis días a la semana, de lunes a viernes le dedica entre tres y media a cinco horas por día, y los fines de semana solo un día donde mete seis horas. Explica que la diferencia económica la hace al trabajar los fines de semana arriba del auto porque de manera contraria se le haría imposible llegar a fin de mes.
Según un informe de la Fundación Encuentro, elaborado en base a datos de la Encuesta Permanente de Hogares del Indec correspondientes al cuarto trimestre de 2025, Entre Ríos es la segunda región con más pluriempleo del país alcanzando el 23,5%. Este fenómeno dejó de tratarse de antecedentes aislados para convertirse en una característica fundamental de la Argentina de Milei.
Las condiciones laborales arriba del auto parecen amoldarse a las necesidades de cada conductor ya que es el mismo quien pone el medio de producción (el vehículo) y la fuerza de trabajo (la cantidad de viajes que hace). Es lo que se podría considerar “ser tu propio jefe”, el gran aspiracional de la generación de los jóvenes en la Argentina. Pero, el que paga los platos rotos también es la misma persona. Las plataformas no se hacen cargo de absolutamente nada de los inconvenientes que puedan surgir, solo brindan la interfaz y te cobran un porcentaje bastante alto por usarla.
—¿Te gustaría que se lleve adelante algún tipo de regulación para las empresas en beneficio de los trabajadores?
—Si, me gustaria pero solo si realmente nos vemos beneficiados porque por ejemplo, el año pasado en la ciudad se implementó una reglamentación que en teoría estaba destinado a cuidar a los conductores pero en la práctica no fue más que solo un impuesto que no nos modifica en nada, fue meramente impositivo. Por eso considero que sí, estaría de acuerdo pero si lo van a hacer de manera eficiente y con un propósito claro.
Se refiere a una medida implementada por la ciudad durante mediados del año 2025, la cual consistió en un “registro de choferes de transporte de pasajeros mediante aplicaciones digitales” con el objetivo de que puedan “realizar la presentación en la ciudad”. Según explica Leandro, la Ordenanza consistía en una serie de requisitos y controles establecidos por el municipio que estaban lejos de promover algún beneficio para los conductores.
En Argentina se registraron al menos tres paros recientes de conductores de plataformas entre enero y mayo de 2026, con apagones de 24 horas en algunas ciudades. El motivo de estas manifestaciones tenían que ver con que no se actualizan desde hace casi dos años, mientras la inflación erosiona sus ingresos, que Uber redujo la tarifa base y el valor por kilómetro, lo que recortó la rentabilidad en un 50% y que los conductores no cuentan con paritarias ni negociación colectiva.
Frente a este escenario de caída de ingresos, tarifas congeladas y cambios en el esquema de pagos que redujeron la rentabilidad de los choferes a la mitad, desde el sector de Agrupación de Choferes de Aplicaciones Unidos de la República Argentina explicaron que “el valor promedio de la hora de trabajo se desplomó de $20.000 a $10.000, lo cual vuelve imposible sostener el servicio frente a los costos operativos actuales”. En este sentido, el presidente de la agrupación, Pablo León, sostiene que “mientras los precios para los usuarios se mantuvieron, las empresas redujeron la tarifa base y el valor por kilómetro para el conductor”.
Los precios son realmente muy accesibles, incluso a veces más baratos que el boleto de transporte público. El tiempo de espera desde que lo pedís hasta que comienza el viaje también es más conveniente que el colectivo ya que no suelen tardar más de 10 minutos en llegar. ¿Por qué sucede este fenómeno? Tiene que ver por varios motivos, desde que asumió Milei uno de los primero recortes donde intervino “la motosierra” fueron la quita de subsidios al transporte público de manera tal que eso se tradujo directamente en los precios de los boletos. Además de que el transporte público tiene costos fijos más altos, mientras que el mantenimiento del auto corre por cuenta del dueño del vehículo.
Esta situación se comienza a volver cada vez más insostenible para el Estado ya que es más difícil mantener el transporte público porque pierde pasajeros lo cual hace que deba aumentar cada vez más el valor del boleto. Este procedimiento desregulatorio se viene repitiendo en varias áreas del sistema económico argentino: desfinanciar los servicios públicos hasta que se vuelve imposible seguir sosteniéndolo y allí aparezca el mercado a “solucionarlo”. A esta historia ya la vivimos varias veces porque la historia es cíclica y en Argentina no aprendemos de nuestros errores. En nuestra naturaleza llevamos el gen del sufrimiento como algo propio de nuestra identidad, quizás por eso gobierna el tipo que nos advirtió que nos iba a arrasar con su motosierra.
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